domingo, 2 de diciembre de 2007

Blancanieves y los 7 enanitos: la verdadera historia

Nuestra protagonista, Blancanieves, era una mujer perteneciente a la tribu de los etoro y nuestra historia comienza en una de las épocas de reproducción de su tribu.

Una noche fue Blancanieves con su marido a la selva para garantizar la supervivencia de la tribu (o lo que es lo mismo, hacer bebés). Pero en plena faena apareció en escena un ejemplar de escorpión tropical guineano, especie muy mortífera a pesar de su diminuto tamaño, que picó al marido de Blancanieves que no se daba cuenta de la presencia del escorpión por estar ocupado en otros menesteres. El hombre se desmayó y Blancanieves huyó del escorpión adentrándose en la selva. Corrió hasta darse cuenta de que se había perdido y continuó caminando esperando encontrar a alguien que la ayudara.

Tras una larga caminata, ya exhausta, vislumbró una modesta casita. Se acercó a ella y llamó a la puerta. Tras un momento, la puerta se abrió y escuchó -¿Qué quieres tú?-, pero no veía a nadie. Entonces la voz le dijo -¡Eh, tú, grandullona, te estoy preguntando a ti, ¿qué es lo que quieres? ¿Por qué llamas a nuestra casa?-. Blancanieves dirigió su mirada al suelo y vio un hombre un metro de altura aproximadamente. Ante esta visión retrocedió un par de pasos. -¡¿A qué has venido, si se puede saber?!- preguntó el enano. Blancanieves, que por fin reaccionó, le dijo –Me he perdido en la selva, mi marido ha muerto y no sé cómo encontrar a mi tribu.-.

En ese momento asomó otro enano de detrás del primero, que con un aspecto más bonachón le dijó –Pasa mujer, te ayudaremos en lo que podamos-, palabras que el primero acompañó de un gruñido.

Blancanieves entró en la casa y se encontró con que había 5 más de esos singulares seres de un metro de alto.

Tras explicarles Blancanieves todo lo sucedido, con pelos y señales (cosa que justificaba la cara de pervertido de algunos de ellos durante la explicación de lo que se hallaba haciendo con su marido antes del ataque del escorpión), le ofrecieron quedarse con ellos, ya que ellos estaban siempre muy ocupados en mantener su casa en perfecto estado y necesitaban a alguien que trabajase fuera de casa para mantenerles. Blancanieves accedió, ya que no tenía ningún lugar al que ir.

Así Blancanieves comenzó a trabajar de leñadora en la selva mientras los enanitos se encargaban de las labores de la casa y vivían con lo que le pagaban a Blancanieves por la leña sobrante un mercader que se adentraba en la selva de vez en cuando para venderles lo que necesitaran (y al que nunca se les ocurrió preguntarle cómo encontrar la tribu de Blancanieves).

Mientras tanto, en una ciudad al borde de la selva, pero por el lado contrario de la tribu de los etoro, una mujer, Bruja, acosaba a un hombre bastante guapo, Príncipe, que no sabía ya como evitar a ésta.

El hombre, harto ya de Bruja y la sociedad en que vivía que no le aceptaba, huyó una noche adentrándose en la selva en busca de una nueva vida en la que le aceptaran como era.

Pero Bruja, que se dio cuenta de su huida por la mañana cuando iba a darle la brasa bajo su balcón, le localizó mediante el chip que le había puesto en una bota hacía ya bastante tiempo y le siguió con su maletín, que siempre llevaba por si acaso.

Cuando finalmente le encontró, Príncipe estaba dormido, exhausto tras la caminata nocturna. Entonces Bruja sacó de su maletín una jeringa y le inyectó un potente somnífero. Le dejó allí tumbado, dirigiéndose a la ciudad para coger su coche y llevar a Príncipe a un lujoso hospital donde “curarían su enfermedad”.

Esa mañana, como cualquier otra, Blancanieves salió en busca de leña, pero cuando se dirigía a la zona que estaba explotando actualmente vio a Príncipe tumbado en el suelo. Se acercó a él y quedó prendada por la belleza de este. Se agachó y tocó su mejilla con su mano. Era suave y Blancanieves sintió unas intensas ganas de besar al joven. Sus labios se acercaron a los de él.

Cuando los labios de Blancanieves casi rozaban los de Príncipe, el efecto del somnífero pasó, ya que Bruja calculó mal la dosis, y Príncipe despertó. Este que se encontró de pronto con Blancanieves encima, gritó y tras apartarse le preguntó sobresaltado: -¡¿Quién eres y qué es lo que hacías sobre mí?!-.
Ella respondió sonrojándose: –Perdona, es que eres tan guapo que no me pude resistir a intentar besarte.-
-¡¿Y no se te ocurrió pensar que tal vez a mí no me gustaría que me besases?!-
-Pues no.-
-Pues si te soy sincero, no me agrada. Pero oye, ¿vives por aquí? Creía que nadie vivía en esta selva.-
-Pertenezco a una aldea que se encuentra fuera de la selva, pero me perdí y ahora vivo con 7 enanos que limpian su casa mientras yo corto leña que vendemos para sobrevivir-

Ante esta historia, Príncipe comenzó a desconfiar de la muchacha, ya que la historia sonaba bastante rara, pero estaba perdido en la selva y cualquier ayuda podía ser buena.
-¿Me podrías ayudar? Huyo de una mujer que me acosa.-
-Si quieres puedes venir a nuestra casita. Es bastante pequeña, pero te podrás quedar allí si quieres.-
Mientras hablaban llegó Bruja en su monovolumen. Al ver a Príncipe en compañía de Blancanieves, Bruja pensó que la engañaba, que Príncipe siempre le había mentido sobre sus sentimientos, y decidió atropellarlos en represalia. Se abalanzó sobre ellos a toda velocidad y pudo ver el miedo en sus rostros iluminados por los faros del coche. Los atropelló con un golpe seco, muriendo Blancanieves en el acto y quedando Príncipe herido de muerte.

Tras el seco golpe, Bruja se bajó del coche. Se acercó al cuerpo de Príncipe, aún con vida aunque muy malherido y le dijo: -¿Por qué me mentías diciendo que no te gustaban las mujeres? ¡¿No negarás que estabas con esa fulana?! ¡Si no eres mío no serás de nadie!-.
-¡Te repito que soy gay!- exclamó Príncipe con su último aliento.
-¡Mentira! Eras fuerte y vigoroso como un toro, ¿cómo ibas a ser un maricón?- masculló Bruja con el cuerpo ya inerte de Príncipe en sus brazos.

Final alternativo

Mientras hablaban llegó Bruja en su monovolumen. Al ver a Príncipe en compañía de Blancanieves, Bruja pensó que la engañaba, que Príncipe siempre le había mentido sobre sus sentimientos, y decidió atropellarlos en represalia.

Blancanieves y Príncipe vieron el coche dirigirse hacia ellos a toda velocidad cuando ella, movida por el miedo, lanzó el hacha que llevaba para cortar la leña contra la luna del coche. El impacto del hacha, aunque no dio a Bruja, la sobresaltó y giró el volante, chocándose con un árbol y muriendo en el acto.

Tras comprobar que Bruja estaba muerta, Blancanieves y Príncipe huyeron hacia la casa de los enanos ya que las leyes respecto a homicidios por impacto de hacha en luna del coche de la víctima eran muy duras en aquella zona.

Allí estuvieron, escondidos de la justicia. A final de aquella semana, cuando el mercader llegó para comprarles la leña, le contó a Príncipe como llegar a una tribu cercana, donde los hombres como él no es que no fuesen marginados, sino que era lo normal. Entonces Príncipe se despidió de Blancanieves y los enanitos y se dirigió al poblado etoro. Dos semanas después, una unidad del CSI se llevó arrestada a Blancanieves por su implicación en el caso del “volantazo letal”.

Antonio García Iglesias y Jesús Leal Manzorro

8 comentarios:

Darkiel dijo...

Me gusta mas el segundo final. De todas formas los dos son muy buenos.

¡Buen trabajo! xD

Elros dijo...

Lo que más me ha llamdo la atención ha sido ver el nombre completo de Doro xD
A mi me gusta mas el 1º final xD pero lso dos son la polla

Zindara dijo...

Joder, Alonso, que también tiene nombre...xD.
Sha los había leído, remolan ambos =D.
Hoy vi la peli "Snow White: La verdadera historia de Blancanieves", y la madrastra muere con un montón de cristales clavados en la cara, todo sangriento. Mola =D.

el pollo mayor dijo...

Que porqueria de historia, me parecio muy boba, es un asco, no vuelvas a hacer cosas asi, que bobada, mereces una linchada

Doro dijo...

Pollillo, no se que cuentos de sudaca te contaron tus padres que te hicieron creer ser persona.
Pro sos un etoro que está harto de los chistes fáciles o un esclavo de mierda (que conste que estoy normalizando la palabra) tocacojones.

Nota: normalmente hubiese puesto algo que degradase tu integridad moral, pro hoy estoy gentil y quiero ahorrarte el sufrimiento de leerme con un diccionario en las manos.

PD: el cuento es la polla y punto, no me seas gordo.

Zindara dijo...

Nota para futuros lectores del blog: Ahorraos los comentarios estúpidos e insustanciales.
Pollo, me parece perfecto que no te guste la entrada. Lo dices y punto. Pero con un poquito de coherencia y manteniéndote en tu papel: el de lector. A ver si ahora va a venir aquí cualquiera a decirnos qué publicar y qué no, faltaría más.

Doro dijo...

PD2: mono de mierda voy a dar un set de fustas de cuero a un par de neonazis para que te den una linchada, que tu si que te la mereces.

Anónimo dijo...

Como uno de los escritores, junto a doro, y el que lo ha redactado, si alguien merece una linchada soy yo. Así que invito a nuestro amigo pollo a acercarse por mi domicilio para que se disponga a propinármela (si eres capaz claro, puesto que como no cristiano que soy, no pondré la mejilla).

P.D.: Dejando a un lado las coñas de palizas, ya que no me seduce manchar mis puños con sangre sucia, diré que me encuentro en pleno derecho de ejercer mi libertad de expresión ya que no atento contra el honor, ni la imagen ni la privacidad de nadie, y tan sólo he escrito una inocente versión de un cuento (por supuesto, como todos los cuentos, no tan inocentes como nos hacen creer de pequeños, cargados de valores "morales" más cercanos a la inmoralidad que a otra cosa).